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28 de octubre de 2021, Eloína Rivero

El lenguaje inclusivo en las Relaciones Públicas

 

El lenguaje inclusivo en las estrategias de Relaciones Públicas y Comunicación

He oído a muchas personas repetir convencidas que ‘una imagen vale más que mil palabras’. Pero esto no es siempre así. Las palabras son muy poderosas. Tanto que definen nuestra forma de pensar y de comprender el entorno que nos rodea. Si utilizamos un lenguaje no inclusivo en cuanto a género, donde lo masculino predomina sobre lo femenino, es muy probable que la forma en la que entendamos los roles de mujer y hombre en la sociedad sea desigual. Por eso es muy importante que las personas que trabajamos en comunicación, que utilizamos el lenguaje a diario en nuestras estrategias, incorporemos un lenguaje inclusivo que no deje fuera a nadie ni genere desigualdades.

 

Por qué utilizar el lenguaje inclusivo en las estrategias de comunicación

¿Qué es exactamente el lenguaje inclusivo y cómo podemos planificar estrategias de comunicación inclusiva? En general, hacemos referencia a un lenguaje no sexista como aquel que evita el uso del masculino genérico para referirnos tanto a hombres o mujeres. El ‘Manual de documentación básica’ de Tema y Litoclean, creado en colaboración con la ODEE (Observatori Dona, Empresa i Economía), comienza con una definición de lenguaje no sexista muy didáctica: “El lenguaje no sexista consiste en diferentes prácticas lingüísticas que eviten los usos lingüísticos que minimizan la visualización de algún género y pueden crear desigualdad, tales como el uso del genérico masculino como pretendido universal o la exclusión de las mujeres en tanto que sujetos del discurso.”

De forma general, el masculino se utiliza para referirse a hombres y mujeres en todo el mundo hispanohablante. Pero el uso del masculino para referirnos a una realidad que comprende hombres y mujeres está desvirtuando dicha realidad. Es más, el uso del lenguaje sexista ayuda a crear y reforzar estereotipos, tal y como han demostrado algunos estudios.

¿Por qué deberíamos comenzar a usar un lenguaje inclusivo en los medios de comunicación y planes de comunicación de las empresas? Principalmente, y volviendo a lo que comentaba al principio, porque el lenguaje influye en la forma en la que vemos la realidad y nos comportamos. Si nuestro objetivo es diseñar estrategias de comunicación sólidas y simétricas para todos nuestros públicos internos y externos, quizá el uso de un lenguaje sexista no es adecuado, pues estaría apelando solo a una parte de este segmento.

 

¿Cómo hacer comunicación Inclusiva en una empresa?

“Si cambiamos el tipo de comunicación podemos promover mucho más la igualdad de género.”

Ana García Álvarez, coordinadora de formación, divulgación y asuntos de género en el Departamento de Gestión de Conferencias.

Hay quienes piensan que la comunicación inclusiva consiste sólo en implementar cambios drásticos en el leguaje, – ¿usamos ‘x’, o ‘@’, o hablamos con ‘e’? – pero lo cierto es que debería implicar un cambio de la cultura organizativa y de concepción más amplio. Esta discusión con respecto a la diversidad debería comenzar por el principio: si nuestra empresa u organización aboga por una igualdad de género, también debería reflejarlo en su cultura organizativa, incluyendo los mensajes corporativos que crea y difunde. La ley orgánica 2007/3 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres indica que “la igualdad entre mujeres y hombres es un principio jurídico universal” y obliga a las empresas de más de 50 personas a elaborar un plan de igualdad. Por tanto, toda empresa comprometida con la igualdad debería ir más allá y pensar en la creación de un Plan Integral de Diversidad e Igualdad que guíe a la organización en todas sus actividades.

Las agencias de relaciones públicas tenemos el compromiso de ayudar a las compañías con las que trabajamos en su camino hacia la igualdad en el ámbito comunicativo, teniendo siempre una actitud activa y crítica hacia las prácticas sexistas en nuestro sector. Y no, no es un camino nada fácil de seguir. Pero nuestra labor puede desempeñar un papel importante en el cambio significativo de la sociedad. ¿Por dónde empezamos?

  • Lo primero que debemos hacer es tomar conciencia del lenguaje sexista empleado en diferentes ámbitos dentro de las organizaciones.
  • En segundo lugar, será importante revisar todos los canales y elementos comunicativos de las compañías. Algunos materiales por revisar son: la web, las redes sociales, las newsletter internas y externas, los copies de las campañas de publicidad y marketing, los materiales para prensa (notas de prensa, convocatorias, entrevistas escritas…), los folletos y materiales corporativos.
  • Y, en tercer lugar, pasaremos a la acción construyendo junto a las empresas estrategias de comunicación integral que dispongan de recursos para neutralizar los mensajes y potenciar la comunicación inclusiva en toda la organización.

Por el momento, no existen líneas maestras con normas oficiales o guías con recursos para aplicar el lenguaje inclusivo en nuestras estrategias de comunicación, marketing y relaciones públicas. Algunas recomendaciones y recursos prácticos para aplicar una comunicación inclusiva en las estrategias de comunicación son:

  • Usar el femenino cuando nos refiramos a una mujer: en las comunicaciones que hagamos en las que sepamos que nos estamos refiriendo a una mujer o un grupo de mujeres, deberemos usar el femenino.
    • Por ejemplo: ‘Las dos empleadas premiadas por su trabajo…’

 

  • El uso de pronombres sin género: en los textos de la web, documentos corporativos, para la prensa y cualquier material escrito de la empresa, podemos realizar una revisión de los pronombres utilizados, y sustituir el uso de los masculinos como “el, los, aquel, aquellos”, por neutros, como “quien, quienes, cada”.
    • Por ejemplo: sustituir ‘los que realizaron la encuesta’ por ‘quiénes realizaron la encuesta’.

 

  • Neutralización con sustantivos epicenos: el uso de palabras neutras que integran ambos géneros, como ‘profesorado’, ‘personas’población o’ciudadanía’.
    • Por ejemplo: sustituir ‘el 60% de los españoles’, por ‘el 60% de la sociedad española’.

 

  • Incluir los dos géneros: cuando no es posible neutralizar la frase, siempre podemos tratar de incluir los dos géneros en la frase.
    • Por ejemplo: Los clientes y clientas con los que trabajamos en LF Channel.

 

  • Tratamiento igualitario: es muy común que muchos mensajes especifiquen alguna condición concreta de la mujer, aunque no sea relevante en el contexto del mensaje que se está transmitiendo. Por ejemplo, no se debería hacer referencia al físico (cómo va vestida una mujer) o a la condición sentimental o sexual de una mujer, si no es relevante ni se hace también con el hombre en la misma situación. Esta característica también sería aplicable a personas de diferente etnia, religión.
    • Por ejemplo: evitar frases como ‘el abogado, de raza negra’.

 

  • Evitar tratamientos y frases discriminatorias. En frases como:
    • Las señoras de la limpieza’ – Esta frase da a entender que el personal de limpieza está siempre formado por mujeres.
    • ‘No llores, pareces una chica’ – Esta frase está dando por sentado que, por ser mujer, una persona es débil y llora a menudo.

 

  • Cargos simétricos: a nivel empresarial, muchas veces nos encontramos con organigramas que hablan de un hombre como ‘Sr.’, mientras que se hace referencia a una mujer con el mismo cargo por su nombre de pila. Es importante que reciban el mismo tratamiento, así como el uso de cargos que agrupen hombres y mujeres.
    • En lugar de decir ‘Los consejeros’ digamos ‘El consejo’; en lugar de hablar de ‘Los directores de la empresa’, hablaremos de ‘La dirección de la empresa’.

Como ya he comentado más arriba, no existen unas normas que sentencien las frases que están correctas y las que no lo están, o bien guías para aplicar en una estrategia de comunicación inclusiva. Por tanto, estas son solo algunas ideas que podemos tomar como referencia para ir detectando desigualdades en los mensajes que emitimos. Creo que tomando una actitud consciente hacia el lenguaje inclusivo o no sexista en nuestros planes de comunicación, podremos elaborar nuestras propias prácticas, y poco a poco definir un canal de comunicación más igualitario.

Y, no debemos olvidar que, además del cometido ético de toda organización con respecto a la igualdad, una estrategia de comunicación inclusiva reflejará el compromiso de una empresa hacia la inclusividad, lo que se traducirá en una imagen positiva de la misma.

 

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