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Conceptos clave para una estrategia digital de éxito
19 de mayo de 2022, Redacción

Conceptos clave para una estrategia digital de éxito

Si hace unos años ya escuchábamos la afirmación de “aquella empresa que no está presente en Internet, no existe”, ahora la rueda ha dado un giro más hasta el punto de que directamente muchas empresas solo existen en Internet. Ya no se debate sobre el valor o no de las redes sociales, sino que contar con una estrategia de marketing digital es simplemente indispensable.  

Según el informe Digital 2022 realizado por We Are Social y Hootsuite, el número de usuarios de internet en el mundo alcanzó los 4.950 millones de personas, lo que representa al 62,5% de la población mundial. Para una empresa, llegar a toda esta gente puede parecer imposible, pero realmente, ¿a quién queremos llegar? Una de las características clave del marketing digital es la segmentación, es decir, la posibilidad de crear audiencias definidas, acotadas y seleccionadas de tal forma que la información le llegué a quién esté verdaderamente interesad@ en recibirla. 

Como en toda estrategia de marketing, la digital supone la fijación de una serie de pasos para alcanzar unos objetivos concretos. En este caso, el concepto “digital” se refiere a los canales a través de los que se quieren alcanzar dichas metas. Entre estos canales se encuentra la página web de la empresa, sus redes sociales, su blog, su correo electrónico… 

El primer paso para poder planificar una estrategia de marketing digital será evaluar el estado en el que se encuentran los medios de la empresa. Pero ¿cuáles son estos medios? Podemos hablar de medios propios refiriéndonos al sitio web, al blog, los podcasts o canales de vídeo de los que la marca es propietaria. Por otro lado, existen los medios pagados, que van desde la colaboración con influencers hasta la publicidad digital o branded content. Finalmente, los medios ganados son aquellos contenidos independientes al 100% de la empresa o la marca, como es el caso de los premios, las reseñas, el contenido creado por los usuarios, o las menciones en prensa.  

Apostar más por unos medios u otros dependerá del volumen de la compañía. Lo más urgente es cuidar los medios propios, manteniendo un argumentario y una estética unificada en todos ellos. El manual de marca debe estar presente en todos los canales y deben repetirse los mismos mensajes clave en todas las plataformas. También es importante mantener una personalidad sólida que permita identificar la marca con facilidad.  

A la hora de invertir en medios de pago, habrá que tener en cuenta los objetivos que perseguimos. Si por ejemplo queremos conseguir nuevos clientes, ¿funcionará mejor vincularnos con un/a influencer o invertir en publicidad en Google? Por su parte, los medios ganados dependen directamente de los usuarios y de los clientes. Solo lograremos un comentario positivo de un consumidor si nuestra compañía hace bien su trabajo, si ofrece un producto de calidad o brinda un servicio práctico.  

 

Diferencia entre estrategia y campaña de marketing 

Un punto clave para poder desarrollar con acierto la planificación o estrategia digital es diferenciarla de una campaña de marketing. Las campañas no dejan de ser los elementos o las acciones fundamentales que constituyen la estrategia. Por ejemplo, una estrategia de marketing digital puede ser generar más leads, mientras que una campaña de marketing puede centrarse en la creación de un whitepaper o contenido en profundidad y ofrecérselo a los usuarios a través de un medio de comunicación, pidiéndoles que se registren para obtener el archivo. De esta forma se generan leads cuando los usuarios solicitan la descarga. 

Se podría decir que cada objetivo que persiga tu estrategia de marketing puede tener asociada una campaña concreta. Entre las principales tácticas de marketing podemos menciodnar: 

  • Posicionamiento web o Search Engine Optimization (SEO): conjunto de técnicas de optimización que se hacen en una página web con el objetivo de que esta aparezca orgánicamente en buscadores como Google. El SEO trata de que los resultados que muestren los buscadores sean lo más fieles posibles a la intención de búsqueda del usuario. Para ello, hay que hacer un trabajo de selección de palabras clave y de enlazado interno y externo.  
  • Redes sociales (Social Media): consiste en utilizar las redes sociales de la marca para comunicar mensajes corporativos a los clientes y potenciales.  
  • Publicidad online: hace referencia a todo tipo de anuncios en sitios web, ya sea en motores de búsqueda (como AdWords), en redes sociales o en webs concretas mediante banners.  
  • Publicidad de pago por clic (PPC): es un concepto que forma parte de la publicidad digital y se diferencia en el hecho de que las empresas que hacen la utilizan solo pagan cuando el usuario hace clic en el enlace. 
  • Marketing de contenidos: consiste en diseñar, crear y distribuir contenidos de interés para la audiencia en los canales propios de la empresa con el objetivo de captar clientes. Las plataformas utilizadas pueden ser el blog o la web corporativa, así como sus redes sociales. El formato puede ser escrito, pero también audio, vídeo o infografía. También cabe mencionar el contenido descargable como otra táctica para atraer a potenciales clientes, ofreciéndoles información de valor de forma gratuita a cambio de su contacto (lead). 
  • Email marketing: se trata del tipo de comunicación con los clientes que se realiza a través del correo electrónico. Consiste en enviar emails personalizados a la base de datos de la empresa. Para que esta táctica sea realmente efectiva combiene tener la base de datos cuidada y segmentada correctamente.  

 

4 claves para definir un plan de marketing digital 

Un plan de marketing digital puede variar mucho de una empresa a otra. Aun así, en todo plan hay cuatro pasos que no deben faltar: 

  1. Analizar el punto de partida: al igual que cuando planificamos un viaje estudiamos el destino al que queremos ir, nuestra recomendación en el ámbito del marketing digital es llevar a cabo un análisis DAFO, siglas que corresponden a debilidades/amenazas/fortalezas/oportunidades. Se trata de un informe de situación en el que debemos observar el interior y exterior de nuestra organización y determinar qué es lo que se está haciendo bien y en qué se podría mejorar, al tiempo que se detectan aquellos factores que ayudan al buen desarrollo de la compañía y aquellos que están provocando dificultades. 
  2. Definir objetivos: siguiendo con el símil de viajero, antes de emprender una aventura se suele preparar un itinerario buscando sacar el máximo partido al tiempo disponible. Esto también ocurre en el marketing: debemos tener claro dónde queremos llegar. Un acrónimo conocido en el mundo del marketing es el de SMART, con el que nos referimos al hecho de que los objetivos que nos marcamos sean específicos, medibles, alcanzables, relevantes y oportunos. Concretamente, la capacidad de medir es otra de las características diferenciadoras del marketing digital. Para poder analizar lo bien o mal que ha funcionado la estrategia debemos monitorear los resultados. En este sentido, un concepto importante es el ROI, siglas de Return of Investment o retorno sobre la inversión. Se trata de una métrica utilizada para saber cuánto gana la empresa en comparación con lo invertido. 
  3. Comprender al público objetivo: otro aspecto importante a la hora de irnos de viaje es conocer la cultura y habitantes del país o lugar que visitamos. Lo mismo ocurre con el marketing digital, en el que es necesario entender con precisión a quién nos dirigimos. Una práctica interesante es crear los denominados “buyer personas”, es decir, perfiles de clientes ideales para nuestra compañía. Si sabemos a quién queremos llegar, nos será más sencillo pensar cómo lograrlo.  A la hora de crear un buyer persona debemos prestar atención a todos los detalles. Por ello hay que considerar distintos tipos de datos: demográficos en los ámbitos B2C (características personales del comprador como la edad, el género o la educación), firmográficos en los B2B (características de la organización como los ingresos, la industria, la ubicación o los empleados), psicográficos en ambos contextos (factores como la personalidad, las opiniones o el estilo de vida) y también comportamentales para ambos (historial de compras, lealtad a la marca o patrones de uso). En definitiva, debemos conocer al máximo a nuestro potencial cliente, sus gustos y también sus necesidades. El marketing no deja de tratar de satisfacer deseos o resolver problemas, por lo que debemos definir y conocer bien cuáles pueden ser.  
  4. Identificar la etapa de compra en la que se encuentra el cliente: una vez conozcamos a nuestro cliente ideal, tendremos que saber que la forma de dirigirnos a él/ella dependerá de la etapa de compra en la que se encuentre. No es lo mismo comunicarnos con alguien que no nos conoce que con un cliente que ya ha consumido en nuestro negocio. Para ello es fundamental entender las etapas de compra en las que se pueden encontrar cada persona:  
  • Primero el cliente experimenta la fase de reconocimiento, es decir, toma conciencia de su necesidad. En esta fase, nosotros como empresa debemos ofrecer al cliente información qué le ayude a saber cómo satisfacer dicha necesidad.  
  • Después el cliente pasa por la fase de consideración. En esta etapa el consumidor ya conoce su deseo o problemática y busca información para satisfacerla/solventarla. En este momento el consumidor busca referentes que le ayuden a tomar su decisión de compra definitiva. Es ahora cuando debemos mostrarnos como expertos en la materia y ofrecer información de valor que ayude a tomar una decisión y nos diferencie de la competencia.  
  • A continuación, el cliente llega a la fase de decisión. En esta etapa se decanta por comprar, o no. Si somos su opción elegida debemos tratar de facilitarle el proceso lo máximo posible. Si no lo somos, debemos analizar los porqués para implementar mejoras. 
  • Finalmente, el cliente compra. Sin embargo, debemos ser conscientes de que nuestro único objetivo no es vender el producto o el servicio, si no crear una buena relación con los compradores.  
  • Después llega la fase de posventa en la que, para mantener al comprador satisfecho, debemos llevar a cabo un seguimiento efectivo y atender cualquier necesidad que pueda surgir. La experiencia completa de compra será la que determine si el consumidor se convierte en embajador de nuestra marca o no. 

 

Ya hemos visto cómo montar una estrategia de marketing digital y los pasos clave para tener éxito en la comunicación online, ahora ya no hay excusas para lanzarse a innovar y ser expertas en este ámbito.  

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